Es fácil encontrar por la red todos los beneficios de Mindfulness. Sin embargo, a veces se establecen creencias erróneas de lo que supone la Atención Plena. Lejos de juzgarlas de forma deliberada (no sería muy mindful), trataremos de aclarar un poco el alboroto que se ha formado en torno a Mindfulness.

Entonces, ¿qué no es Mindfulness?

1. No es evitar lo que nos hace sentir mal. Mindfulness no supone huir de emociones desagradables ni de escapar de nuestro dolor emocional o buscar en la meditación una forma de evadirse. Supone, en cambio, una nueva relación con las emociones que no nos gusta tener o sentir.

2. No es dejar la mente en blanco. Tratar de no pensar en nada -dejar la mente en blanco- ya es, en sí mismo, un pensamiento (el pensamiento de dejar de pensar y dejar la mente en blanco). Mindfulness no supone dejar la mente sin contenido, sino de ser consciente y percatarse de nuestro flujo de pensamientos, como si fuéramos un foco que ilumina lo que pensamos.

3. No es sólo meditar. Efectivamente, Mindfulness es mucho más que sentarse y hacer meditación formal. De hecho, hacer una buena sesión y posteriormente regresar a casa para comenzar a quejarse y pensar de forma compusiva sería, cuanto menos, una sesión incompleta. Mindfulness trata de abarcar nuestro día a día con un “ancla en el presente”. Por eso, se puede dividir entre la meditación formal -la propia técnica- y la meditación informal (pequeños actos cotidianos enraizados en el presente, como conducir o cepillarse los diente).

3. No es buscar la Iluminación o la Autorrealización. Mindfulness no entra en conceptos místicos. Es una práctica laica que posibilita no escapar ni huir del presente, sino ahondar en él para establecer una nueva relación en el aquí y ahora. No implica estados distintos o alteraciones realidad, ni mucho menos estar en trance, no se trata ni de alterar ni de abandonar la experiencia de este momento.

4. No es una técnica religiosa. En relación al punto anterior, Mindfulness deja la religiosidad como un componente opcional que decide libremente la persona, es decir, incorporamos la religión de forma complementaria en la técnica pero no es obligatorio hacerlo. Mindfulness no procesa ningún tipo de religión, aunque sí es cierto que tiene sus raíces más profundas dentro del Budismo.

5. No es pensamiento positivo. No enjuiciamos las emociones como del polo negativo versus positivo, sino que somos espectadores de nuestros eventos (pensamientos) y de su carácter pasajero, reconociendo que no somos lo que pensamos.  Aceptamos el pensamiento tal y como llega, sin valorar si es positivo/agradable o negativo/desagradable.

6. No es egoísta. pese a que algunos/as puedan pensar que tanto trabajo interior deja descuidado nuestro trato social, nada más lejos de la realidad: entre más se está en Atención Plena, más atento y compasivo nos volvemos hacia el resto de nuestros iguales.

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7. No es una técnica de relajación. Sí es cierto que la práctica nos produce calma y serenidad, pero es su consecuencia, no la búsqueda en sí misma. Acudir a Mindfulness solo para relajarnos no está bien orientado. De esta manera, podemos tratar de aproximarnos a Mindfulness como una nueva forma de relacionarnos con nuestra experiencia presente. Esto normalmente desemboca en una experiencia de paz y relajación, pero no es en sí mismo el objetivo principal.

8. No es psicoterapia. No se podría considera Mindfulness como Psicoterapia en sí misma, sino como una técnica o herramienta. Puede ser el núcleo central de nuestra intervención, podemos darle todo el peso que queramos a la técnica dentro de un abordaje psicoterapéutico, pero decir que “hago terapia de Mindfulness” sería erróneo. No existe una terapia llamada Mindfulness. En relación a este punto, es muy importante que esta técnica sea implementada por psicólogos clínicos adecuadamente formados, precisamente porque estamos hablando de la salud de las personas.

10. No es la panacea ni lo arregla todo. Tal y como dice mi colega Lucas Burgueño, hay que mirar con mucha cautela los beneficios de Mindfulness. Si bien hay evidencia suficiente para arrojar evidencia científica en torno al bienestar, no podemos caer en el error de creer que Mindfulness lo soluciona todo. En esta línea, si alguien vende Mindfulness como el remedio a nuestro malestar, sería conveniente desconfiar o ser muy cauto sobre tales afirmaciones.

11. No siempre es recomendable practicar Mindfulness. Tal y como indica Kabbat Zin¹, principal impulsor de Minfulness en occidente, «si se está atravesando una depresión aguda, recomendamos no se embarque en el programa completo, sugerimos que espere hasta que haya pasado lo peor y se sienta peor». En resumen, no siempre es apropiado tratar de “anclarse en el presente”, en ocasiones tenemos que dejar pasar la tormenta, o bien ser analíticos y resolutivos².

Sobre todo y no menos importante:

12. Mindfulness es mucho más que una moda. El auge y popularidad que gira en torno él puede ser un arma de doble filo. Por un lado, Mindfulness genera visibilidad y accesibilidad a todas y todos. En este caso, que sea popular es una buena noticia, pues tiene un alto grado de alcance. Sin embargo, esto puede ser contraproducente, esto es, muchas personas se pueden “apuntar” a la corriente de Mindfulness porque ven un negocio rentable, en la que muchas veces poco o nada se sabe de la técnica. Uno de los peligros de Mindfulness es precisamente que se den creencias erróneas o malinterpretaciones sobre qué es realmente Mindfulness. Tal y como señala -en inglés- el artículo McMindfulness (en alusión al Mindfulness de comida rápida) podemos llegar a contemplarlo como un negocio, privado, cargado de un fuerte componente consumista con muy poca ética ni preparación. Esto no deja de ser una mala noticia, en los que los principales perjudicados somos todas y todos; la sociedad que desea una nueva relación con las emociones y no un producto que vender.

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Este artículo ha tratado de mostrar que no es Mindfulness con el propósito de aprender que sí es Mindfulness. Te animo a que des tus aportes y sugerencias de tal manera que podamos empaparnos de un significado cercano y veraz de lo que supone esta práctica. Gracias.

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¹ Segal, Z. V., Williams, J. K. Zinn (2012). Mindfulness-based cognitive therapy for depression. Guilford Press.

² Aunque sendos términos también pueden ser implementados bajo el paragüas Mindfulness, esto es, se puede ser resolutivo, con memoria de trabajo y analítico en el aquí y ahora, siendo consciente que están siendo resolutivo, analítico, etcetera. Este aspecto sería conveniente explicarlo en otro artículo.

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