Todo el mundo habla de la autoestima, de sentirnos y valorarnos bien. De tener un buena estima y un buen autoconcepto. Pero nadie nos habló de las consecuencias de estar continuamente haciendonos selfies emocionales.

Nos evaluamos para sentirnos bien, y salir bien en la fotos de nuestros retrato existencial. Lo que ocurre es que parece que nos estamos dando un atracón de dulces cuando nos vemos bien, como si el azúcar subiese y después viene irremediablemente el bajón.

Por eso, solemos caer en la pauta de: no soy lo suficientemente bueno, no sirvo. Nos auto-exigimos. Precisamente por eso, empezamos a juzgar nuestro potencial, a dudar de él. Por eso, aunque la frase sea muy trillada: a veces nosotros podemos ser los peores enemigos.


Nunca es suficiente, siempre podemos ser mejor. Parece que podemos actuar mejor. Al compararnos con el resto, tarde o temprano aparece alguien que lo hace mejor que nosotros. Es precisamente la exigencia de estar a la altura de nuestra película vital la que, lejos de darnos tranquilidad y confianza en uno mismo/a, nos incapacita y no nos ayuda.

No estamos solos, la ansiedad y la tristeza son comunes por muchos factores, pero uno de ellos son los juicios que nos hacemos  y el maltrato al que nos sometemos nosotros por estar a las alturas de las circunstancias y de las demandas sociales. Ser del que esperan que seamos, hace que uno tenga esa insatisfacción de fondo de que “podría ser mejor de lo que es en la actualidad”. Cuando sentimos que no somos ganadores de nuestra vida.

💡 Forjando una nueva actitud

Parece fácil decirlo, pero difícil hacerlo: dejar de juzgarnos. Esa etiqueta que nos ponemos constantemente de buenos o malos, para así aceptarnos con generosidad y amabilidad. Lo sé, ya sé que estás pensando, que no es nada fácil. En realidad, no dije que lo fuera. pero, yo me pregunto: ¿por qué no tratarnos con esa misma amabilidad y cariño como lo hacemos con un familiar o alguien que tenemos estima?

La amabilidad hacia uno mismo (o autocompasión) hace que dejemos de criticarnos, y dejemos de ser autoexigentes. Desde la meditación, se habla mucho del concepto de compasión, pero nunca pensé que compasión hacia uno mismo pudiera ser tan determinante en nuestras vidas. Básicamente, ponernos nuestra  máscara de oxigeno primero  antes que al resto. Cuidarme a mí mismo para poder cuidar al otro.

  

👉🏽Ponlo en práctica: Cómo dejar de criticarte

1.Haz una lista de cosas buenas que hayas hecho y de las cosas que te gustan de ti mismo. Quizás tuviste un gesto generoso con alguien desconocido. Enfócate en tus cualidades positivas te ayudará a combatir la autocrítica.

  • Nada es insignificante. Haz una gran lista y busca incluso de los recuerdos más remotos.
  • ¿Qué se te da bien? Por supuesto que hay cosas que no se te dan bien, pero se trata ahora de ser amable y encontrar aquellos puntos fuertes y que a veces obvias.
  • ¿Cuáles son tus logros? ¿Pasaste alguna prueba difícil? ¿Aprendiste de forma autónoma algo complicado?

2. Trátate a ti mismo/a como a un amigo/a. Piensa en todas las formas en que te menosprecias, luego imagínate a ti mismo haciendo esas cosas a un amigo o a un ser querido. También puedes imaginar a alguien haciendo o diciendo esas cosas a tu mejor amigo. Empieza a tratarte con el mismo respeto y cortesía que le demuestras a un amigo.

3. Deja de compararte con los demás. Casi todas las personas lo hacen; sin embargo, esto puede ser muy destructivo para tu autoestima. Juzgarte a ti mismo, tomando como base a alguien más, siempre te dejará insatisfecho. Siempre habrá alguien que parezca tener mejor aspecto, ser más inteligente o más popular que tú. Pero estas personas no son perfectas. Concéntrate en “tus” fortalezas y en lo que te hace excepcional.

4. Perdónate a ti mismo por tus errores. Trata de aprender de tus errores y de hacer mejor las cosas la próxima vez. Puedes reconocer y aceptar tus defectos sin resignarte a ellos

Concepto clave:

Piensa en las personas que amas y admiras. Tampoco son perfectas. Todas estas personas cometen errores y sienten remordimientos. Pero aun así las amas y crees que son seres humanos valiosos, así como tú.

 


Neff, K. (2011). Self compassion. Hachette UK.

psychologytoday.com/blog/the-heart/201304/how-silence-your-self-critic

Imágenes recuperadas de gettyimages.com

 

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About the Author Airam Vadillo

📂Psicólogo en Acción Humanitaria. Ahora en Ramtha, frontera jordano-siria con Médicos Sin Fronteras. Soy alérgico a las mentiras, especialmente a las mías. • airam@uma.es 📍Mis opiniones son personales y no reflejan necesariamente la opinión de la organización en la que trabajo.

2 comentarios

  1. Realmente es tan importante la autocompasión, pero no tenemos la costumbre de reconocer lo positivo que tenemos; eventualmente capacito a personas que se preparan para ser conductores profesionales y cuando les pido que me nombren cualidades, características físicas o algo de que les agrade de ellos mismo les cuesta mucho identificarlas y aún más reconocer que las poseen.

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    1. gracias Nereyda por aportar, nos cuesta identificarlas porque precisamente no nos enseñaron ver dentro de nosotros, de ahí que ser amables con nosotros/as mismos/as nos cueste al inicio, pero a través del hábito podemos reconocer lo que bien somos. Gracias

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