Vivimos en un constante desenfreno que emerge de las ciudades. En ti y en mí. De un bullicio y ruido no solo de las calles, sino también mental. Estamos en Internet conectado 24 horas con sonidos de notificación, el móvil resuena en nuestras emociones para que no las acallemos. Nos avisa que ese respiro emocional que anhelamos, no va a ocurrir. Pero no podemos buscar culpables, ni siquiera culparnos, simplemente seguimos la norma, no somos la excepción.

Vivimos bajo la multitarea, es decir, realizando varias tareas a la vez, quizás para no pensar bien en la verdadera tarea: la existencial. En la actualidad, estar ocupado es el deporte favorito. Esos grilletes que resuenan en nuestras emociones nos piden clemencia, nos pide librarnos de nuestras cadenas de tantas demandas que nos mantienen en la frase estoy ocupado” “cuando tenga tiempo”.

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Por eso, vivimos en un mundo que parece que estamos reaccionando en vez de respondiendo. Esto nos induce al habito de reacciones de forma automática (exacto, como cuando agarras el móvil por inercia, sin ni siquiera sonar). Hemos creado un monstruo en forma de hábito. La rutina se convierte en habitual. No vemos extraño o inusual que alguien cruce la calle sin mirar el trafico mientras está con el manos libre hablando Es algo que no nos extraña.

Esta vida automatizada nos resta creatividad, pero incluso nos resta de nosotros. Te resta y me resta, nos aleja de nuestra esencia. Perdemos contacto con nosotros, con lo que somos.

Así es, existe una prisión humana, que es precisamente esta. Pero debe de existir un espacio entre esas reacciones impulsivas, un espacio en el que, con Atención Plena, podamos tomar una acción consciente, en vez de una reacción bajo el hábito. Reconociendo nuestra tendencia a realizar varias cosas a la vez, a no saborear el momento, es nuestro primer paso para comprobar la conciencia libre de juicios y que no reacciona a la primera.

La ironía es que en el teléfono móvil existe una aplicación que nos recuerda volver al aquí y ahora (the mindful bell), una manera de volver al presente, más bien que volvamos a donde nunca nos deberíamos habernos marchado. Recuerdo un caso de un usuario del programa de reducción de estrés, que decía “esa aplicación me hace salir de la cárcel mental de la que habito, me permite volver a una paz que solo recordaba desde la niñez”.

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Cuando nos percatamos que estamos sumidos en la reactividad, en realidad tenemos una gran oportunidad para hacer justo lo contrario: volver a una realidad muy familiar: el momento presente.

Esa posiblemente sea la principal tarea para el siglo XXI.


Fotografías gettyimages.com

Bibliografía como referencia: Campos, R. L. C. (2015). Uso y consumo de redes sociales virtuales entre estudiantes universitarios. Un acercamiento a los hábitos de multitarea. Revista Iberoamericana de Producción Académica y Gestión Educativa.

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About the Author Airam Vadillo

📂Psicólogo en Acción Humanitaria. Ahora en Ramtha, frontera jordano-siria con Médicos Sin Fronteras. Soy alérgico a las mentiras, especialmente a las mías. • airam@uma.es 📍Mis opiniones son personales y no reflejan necesariamente la opinión de la organización en la que trabajo.

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